El rey de
los indicadores

jonathan heath

Economista, egresado de la Universidad Anáhuac. Tiene estudios de posgrado en Economía de la Universidad de Pensilvania. Posee más de 35 años de experiencia en el análisis de la economía mexicana y sus perspectivas. En este tiempo ha sido Economista Principal de México en varias instituciones financieras globales y consultorías internacionales. Ha sido profesor en la Universidad Panamericana, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Anáhuac, la Universidad de las Américas y la Universidad Iberoamericana, donde ha impartido cursos relacionados con la economía mexicana, su historia y sus perspectivas. De igual modo, ha impartido materias de macroeconomía, política monetaria, inflación y empleo en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco como profesor invitado de tiempo completo. Ha sido conferencista en más de 50 universidades en México y Estados Unidos. Es autor de “Lo que indican los indicadores”, “Para entender al Banco de México”, “La Maldición de las Crisis Sexenales” y “El dinero”. Es el creador de los Indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero, al igual que de la Encuesta Mensual de Expectativas IMEF.

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LECTURA

Introducción

El Producto Interno Bruto, referido comúnmente como el PIB, es la medida más comprensiva de la actividad económica del país y el mejor indicador de su comportamiento general. Por lo mismo, se le llama “El rey de los indicadores” y siempre será el más citado para expresar el estado de salud de cualquier economía. El PIB es la suma de los valores de mercado de todos los servicios y bienes finales, producidos por los recursos de la economía que residen en el país. Es un concepto de valor agregado, por lo que se contabilizan los bienes finales que se producen para consumo y no los intermedios para el uso de otro bien final. En este sentido, se calcula el valor bruto de la producción y el consumo intermedio; el PIB resulta de la diferencia entre ambos conceptos.1 También resulta clave la palabra producido, ya que es en el momento de su producción cuando se contabiliza y no hasta su venta.

A pesar de ser el indicador más completo de la actividad económica del país no es un indicador perfecto. No incluye la economía “no observada” (aunque sí imputa cierta parte de su valor), ni considera el trabajo no remunerado. No se le puede considerar como un indicador amplio de bienestar, ya que solo abarca aspectos materiales.2 No obstante, conlleva una correlación alta con el bienestar y la felicidad, en especial porque su crecimiento elevado y sostenido implica mayor y mejor empleo, tema fundamental en cualquier medida de bienestar. Su medición es crucial, ya que brinda una idea completa del tamaño de la economía para un periodo dado junto con su evolución a través del tiempo.

La medición actual del PIB es de frecuencia trimestral, mientras que el cálculo anual se obtiene directamente mediante el promedio simple de los cuatro trimestres. El INEGI también calcula una serie mensual, que es el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), el cual se puede considerar como una aproximación al PIB, pero con menos información.3 Por esa razón tiene la ventaja de reportarse con mayor frecuencia, pero su desventaja es ser un indicador menos robusto que el PIB trimestral. El primer esfuerzo de medir el PIB con frecuencia trimestral fue divulgado por el INEGI a fines de 1987 con una primera serie de 1980 a 1986. Anteriormente, todos los cálculos del PIB eran de frecuencia anual.

A partir de la primera serie (1980-1986) hasta 2017, las series trimestrales eran diferentes a las anuales, ya que el INEGI aplicaba un trato distinto a la producción agrícola en ambos casos. Para el cálculo anual, tomaba el año agrícola, que abarca tres años distintos, mientras que para el trimestral se consideraba el año calendario. Sin embargo, el tener dos series distintas del PIB para un país era algo aberrante.4 Ante las críticas constantes de los usuarios y las peticiones para unificar las dos series, finalmente el INEGI accedió a un solo cálculo, que consiste en utilizar el año calendario.5 Aun así, el INEGI argumenta que el cálculo anual es más robusto, ya que contiene la última información disponible de las encuestas y los registros administrativos, además de actualizaciones, ampliaciones y revisiones de la información correspondiente. Por lo mismo, se pueden observar diferencias en las magnitudes y variaciones en los datos que fueron oportunamente publicadas. Para eliminar estas diferencias, los datos de corto plazo se alinean a las cifras anuales utilizando una técnica de distribución proporcional.6

Los analistas y especialistas siempre buscan series históricas largas, para así entender más los cambios estructurales de la economía, estudiar más a fondo la evolución de la actividad económica y buscar patrones en el pasado que puedan ayudar a anticipar las trayectorias futuras. Sin embargo, el INEGI ha llevado a cabo cambios de año base en múltiples ocasiones, incorporando recomendaciones, mejorías y sugerencias en forma constante, lo que implica que no se cuenten con series homogéneas largas para la mayoría de los indicadores económicos que produce la institución. En el caso específico del PIB, éste ha sido un problema y queja casi permanente desde hace décadas, aunque afortunadamente se ha ido mejorando en los últimos años con avances importantes al respecto, por lo menos para el PIB total. En la primera sección de esta lectura se verán las diferentes series del PIB, primero trimestrales y después anuales, para ver cómo se pueden encadenar para obtener una serie más o menos homogénea, aunque agregada. En la segunda sección, se hará un recuento de los cambios y mejorías que ha instrumentado el INEGI en sus últimos tres cambios de año base (CAB). Enseguida, se examinará la estimación oportuna del PIB que se introdujo en 2015 para contar con una cifra más oportuna (más de tres semanas), aunque menos precisa que el cálculo tradicional. En la cuarta sección se analizará el cálculo del PIB por el lado del gasto y su evolución de 1993 a la fecha. En la última sección, se terminará con una nota sobre las diferentes tasas que se pueden utilizar para estudiar su crecimiento. Finalmente, se presentarán las conclusiones.

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1 Existen tres formas de calcular el PIB: mediante la producción bruta y consumo intermedio (que es el método principal utilizado en México), a través de los componentes del gasto y por
los ingresos.

2 Véase la lectura de Gerardo Leyva en este mismo volumen.

3 Dado que el IGAE se calcula con menos información que el PIB, las series no son 100% compatibles. No obstante, la trayectoria del IGAE funciona muy bien para anticipar la magnitud del
PIB trimestral.

4 Heath (2016).

5 Hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendaba una sola serie del PIB como una mejor práctica internacional.

6 Esta técnica proporcional se llama Denton y es la recomendada por el FMI. Véanse Bloem et al. (2001, cap. VI) y Denton (1971).

Cuadro 1
Series del Producto Interno Bruto

Fuente:
INEGI

1. Las series del PIB

El cálculo completo del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM), en lo general, y el del PIB, en lo particular, se realiza dentro del marco estadístico delineado en el “Manual del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN)”, el cual proporciona un conjunto completo, coherente y flexible de cuentas macroeconómicas para todos los países. Su preparación y distribución es un esfuerzo conjunto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Comisión Europea (CE), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).7 La última edición es la tercera de 2008 y al igual que las ediciones anteriores refleja la evolución de las necesidades de sus usuarios, las novedades en el ámbito económico y los adelantos en la investigación metodológica. Su primera edición de 1968 fue esencial para la Dirección General de Estadísticas (DGE)8 y el Banco de México en la elaboración del SCNM, mientras que las dos ediciones posteriores (1993 y 2008) funcionaron como marco de referencia para el INEGI para la elaboración del PIB y de todas las series económicas que comprenden el SCNM.9

En un inicio, los manuales del SCN recomendaban una actualización del año base de las cuentas nacionales cada diez años. Sin embargo, a partir de la tercera edición de 2008 se exhortó que el CAB se llevara a cabo cada cinco. En línea con este nuevo lineamiento internacional, el INEGI lo ha realizado cada cinco años desde 2008 y lo ha institucionalizado como objetivo permanente. Cada vez que el INEGI anuncia un CAB, publica los datos actualizados que se reproducen en el cuadro 1. Como se puede apreciar, ha habido seis cambios desde 1981 a la fecha.

7 ONU et al. (2008).

8 La Dirección General de Estadísticas (DGE), establecida en 1882, fue la responsable de la elaboración de las estadísticas nacionales del país hasta la fundación del INEGI en 1983. En sus primeros 100 años, la DGE dependió de diversas secretarías gubernamentales. La estimación de un año más antigua que se tiene para el PIB fue elaborada
por la DGE para 1895. Véase Heath (2002).
9 El primer cálculo de un indicador macroeconómico en México se remonta a la década de los años treinta, cuando Emilio Alanís Patiño presentó en 1938 una medición del Ingreso Nacional de 1929.

Gráfica 1
PIB real trimestral ajustado por estacionalidad 1980-20201/
Millones de millones de pesos de 2013

I PIB
I Tendencia de ciclo

1/ Datos del primer trimestre
de 1980 al segundo
trimestre de 2020.

Fuente:
INEGI

No obstante, cada vez que se presenta una actualización del año base, se introduce una nueva serie a partir del año de referencia y se actualiza hasta que haya un nuevo CAB. Esto significa que contamos con seis series del PIB, cada una con una periodicidad distinta y que no son homogéneas, es decir, no representan una continuidad en el tiempo. Por ejemplo, en 2008 se introdujo una nueva serie con año base 2003, de tan solo cuatro años de largo y que no era compatible con las series anteriores.10 Ante una crítica inmensa, el INEGI realizó el esfuerzo por calcular sus series hacia atrás (desde 1993) para proporcionar más historia cuando introdujo el CAB 2008 en 2013. Este esfuerzo se mantuvo con el CAB 2013, por lo que ahora contamos con una serie homogénea de 1993 a 2020 (27 años) en el PIB desglosado.

El CAB 2003 fue un rompimiento total con las series anteriores al cambiar del sistema de clasificación económica denominado Clasificación Mexicana de Actividades y Productos (CMAP) al Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).11 El cambio fue radical, ya que el CMAP consistía de nueve grandes divisiones, nueve divisiones industriales y 73 ramas de actividad, mientras que el SCIAN en su momento abarcaba 20 sectores, 94 subsectores, 304 ramas, 617 subramas y 1 049 clases de actividad económica. Pero el cambio no se limitó a una desagregación más amplia, sino también a una lógica distinta. Ante la imposibilidad de calcular series homogéneas desagregadas con datos anteriores a 1993, el INEGI realizó recientemente un esfuerzo al calcular una sola serie del PIB total a partir de 1980, que incluye los tres grupos de actividad: primarias, secundarias y terciarias. Por lo tanto, en la actualidad contamos con una serie trimestral homogénea para el PIB total de 1980 a 2020 (gráfica 1) y series del PIB desagregado a partir de 1993.12

10 Esto contrasta con la última serie del PIB de Estados Unidos, que existe con una periodicidad trimestral desde 1947 a la fecha y es compatible con su última serie anual de 1929 a la fecha.

11 Heath (2012), pp. 129-133.

12 Dado que la lógica del SCIAN es muy distinta a la CMAP, es imposible construir series del PIB desagregado más atrás de 1993.

Gráfica 2
Variación trimestral del PIB real 1980-20201/
Porcentaje

1/ Datos del segundo trimestre
de 1980 al primer
trimestre de 2020.

Fuente:
INEGI

En la gráfica 2 se reproducen las variaciones trimestrales de la serie.13 Se puede apreciar que en toda la serie (161 observaciones), el crecimiento promedio trimestral es 0.46%, que anualizado equivale a 1.8%, caracterizado por 120 trimestres de tasas positivas (74.5% del total) y 41 negativas (25.5%). No obstante, si dividimos la serie en dos periodos -de 1980 a 1992 y de 1993 a 2020-, encontramos comportamientos distintos. En el primer periodo, ubicamos 32 tasas positivas (62.7% del total) y 19 negativas (37.3%), mientras que en el periodo 1993-2002 tenemos 88 positivas (80.0%) y 22 negativas (20.0%).

Resulta interesante que a pesar de que el primer periodo tiene una proporción mayor de tasas negativas y el estancamiento prolongado de los años ochenta, la tasa promedio de 0.58% (2.3% anualizado) es mayor a la del segundo periodo de 0.40% (1.6% anualizado). Sin embargo, la caída de -17.05% del segundo trimestre de 2020 fue algo sin precedente. Si eliminamos nada más ese trimestre del cálculo, el promedio del segundo periodo sube a 0.56% (anualizado 2.2%), ya no tan diferente (pero aún menor) al promedio del primer periodo.

En cuanto a las series anuales del PIB, el cuadro 1 sugiere que se debería contar con tasas anuales por lo menos desde 1970 -y posiblemente desde 1960- ya que el INEGI calculó en su momento la serie base 1970 desde 1960. En principio, se pensaría que el INEGI debería aplicar la misma metodología para extender la serie hacia atrás por lo menos 20 años más. Sin embargo, se pueden encontrar más series que el INEGI no incluye en el cuadro 1, pero que provienen de su publicación “Estadísticas Históricas de México”.14 Resalta la serie 1950-1978 a precios de 1960, producido por el Banco de México (Banxico) y un cuadro titulado “Años Seleccionados de 1800 a 1997”, donde viene una serie completa de 1895 a 1910 y después de 1921 a 1997 a precios de 1970, citando como fuente al Banxico.

13 Para una mejor lectura de la gráfica, eliminamos la tasa negativa de -17.05% del segundo trimestre de 2020 de la gráfica y así conservamos un rango más amplio en el eje vertical.

14 INEGI (2015a), cap. 8.

Gráfica 3
Variación anual del PIB real 1896-2019
Porcentaje
I PIB real
I Promedio periodo presidencial

Fuente:
Elaboración propia con datos de INEGI, Banxico y Moreno.

La manera de ligar las series es tomar las tasas de crecimiento para cada año para realizar una retropolación. En los casos en que las series se empalman, se respetan las tasas de crecimiento de las series más recientes. Por tanto, iniciamos con la serie anual del PIB de 1980 a 2019 que tiene el INEGI en su Banco de Información Económica (BIE)15 y se va reconstruyendo mediante la retropolación, primero con las tasas de crecimiento de la serie base 1980 hasta 1960, después con la serie base 1960 hasta 1950 y, finalmente, con la serie larga (base 1970) hasta 1921. En este primer ejercicio, ya se tiene una serie anual de 1921 a 2019 (98 años). Lástima que hubo una descontinuación de las estimaciones del PIB iniciadas en 1895 durante los años de la Revolución de 1911 a 1920.

Hace casi 40 años me topé con un economista, Juan Moreno Pérez, quien tenía una todavía mayor obsesión que yo por las series históricas largas.16 Dentro de las joyas de sus investigaciones está la reconstrucción de series históricas largas de la población, el PIB, la inflación y el tipo de cambio.17 En un primer intento, reconstruyó la trayectoria probable del PIB de 1911 a 1920 a partir de las series disponibles. Él mismo lo describe “como un primer acercamiento, con la idea que, el paso de no tener nada a poseer una fotografía borrosa, es un avance”.18 A partir de sus cálculos, retropolamos esa década para, finalmente, con la serie del INEGI de 1895 a 1910, completar la serie de 124 años del crecimiento real del PIB, de 1895 a 2019 (gráfica 3).19

Pero al final de cuentas, ¿qué tan confiable son los cálculos de esta serie? El esfuerzo de Juan Moreno en reconstruir series largas de la población, el PIB, la inflación y el tipo de cambio -que utilizó como tesis de licenciatura en 1992- fueron parte de una de sus primeras investigaciones que hizo cuando realizaba sus estudios doctorales en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) en Estados Unidos, dentro del proyecto que se llamó “Ciclos y Tendencias en el México del Siglo XX: una reinterpretación cuantitativa”. El libro fue aceptado para su publicación en 1993 por el Instituto Latinoamericano de UCLA, sin embargo, el autor decidió detener la publicación al encontrar que algunas de las series estadísticas oficiales que había utilizado como base para el cálculo del PIB tenían serias dudas, en especial para los datos anteriores a 1950.20 Al recurrir a fuentes primarias, por ejemplo, encontró que el nivel registrado para 1910 había sido mayor a lo estimado, mientras que la contracción económica de los años de la Revolución había sido mucho mayor a lo señalado.

15 Enlace.

16 Para un recuento de su vida con los indicadores económicos, véase Moreno (2017).
17 Para una breve historia de las estimaciones del PIB para México, veáse Moreno (1992), cap. 2.
18 Moreno (1992), pp. 42-43.
19 Este ejercicio de tratar de armar una serie histórica larga del PIB lo realizamos por primera vez, en 1991, en Macro Asesoría Económica. A partir de entonces, hemos ido actualizando año con año la serie. Juan Moreno hace el mismo ejercicio de retropolación, pero con datos desagregados
del PIB para, finalmente, sumar las partes y obtener el total. Véase Moreno (1992), cap. 3.

20 Moreno (2017), p. 99.

Con estos comentarios en cuenta, parece ser una serie que brinda cierta idea de la evolución de la actividad económica del país, aunque resulta menos confiable entre más atrás se vea. Seguramente los primeros 50 años de nuestra serie se parecen más a una pintura impresionista, mientras que avanzamos al fotorrealismo a mediados del siglo y terminamos ya en el hiperrealismo en las últimas décadas. Aquí, se tienen que reconocer los esfuerzos continuos del INEGI para mejorar la confiabilidad, cobertura y ampliación de todas las series que comprenden el SCNM.

Ante esto, ¿qué nos dice la serie acerca de la evolución del PIB? En la gráfica 3 se puede apreciar nuestra historia de estos 124 años. Las columnas verdes muestran el crecimiento para cada año, mientras que la línea negra sólida marca el promedio para cada periodo presidencial para facilitar su lectura. El crecimiento promedio anual de los 124 años es de 3.4%, moviéndose dentro de un rango de -14.0% que se registró en 1932 hasta 11.0% en 1962. En el lapso, se observan 102 años (82.3% del total) con tasas positivas y 22 (17.7%) con tasas negativas. La mayoría de las tasas negativas (13) se concentra al principio de la serie, entre 1899 y 1932, mientras que ocho se registran en las últimas cuatro décadas, entre 1982 y 2019. En cambio, entre 1933 y 1981 (49 años) solo se registró una tasa negativa de -0.2% en 1953. En ese periodo, conocido como los años dorados, el crecimiento promedio anual fue de 6.2%. En cambio, en los primeros 37 años de la serie el promedio fue de 1.0%, mientras que en los últimos 38 años el crecimiento promedio fue de 2.1%.

2. Los cambios de año base

Hemos visto que existen por lo menos ocho series distintas del PIB que cubren diferentes periodos, aunque con traslapes importantes entre ellas. Lo que hace cada serie distinta es el cambio de año base. El año base es crucial, ya que representa una fotografía de la economía mexicana en un momento dado que se construye mediante los Censos Económicos y otras fuentes de información para construir las muestras de las encuestas que se utilizan en años posteriores. Con el tiempo, la realidad avanza de tal forma que la fotografía base deja de ser representativa, por lo que se vuelve necesario la construcción de una nueva fotografía. Sin embargo, se aprovecha el cambio de base no solo para actualizar las muestras e incorporar cambios estructurales, sino también para introducir mejoras continuas en el proceso de medición de la actividad económica. En esta sección, examinamos algunas de estas mejoras en los últimos tres CAB de 2003, 2008 y 2013.21

2.1. CAB de 1993 a 2003

Cuando México, Estados Unidos y Canadá negociaron el TLCAN, se decidió que era importante que los tres países hablaran el mismo idioma en términos de sus ordenamientos arancelarios, base del intercambio de bienes y servicios. Sin embargo, estas categorizaciones están relacionadas con las clasificaciones de todas las actividades económicas. Ante esto, se negoció un sistema común de clasificación industrial para los tres países, conocido como el Sistema de Clasificación Industrial para América del Norte (SCIAN), que sirviera para la captación, generación, presentación y difusión de estadísticas sobre las distintas actividades económicas y que, a su vez, se pudieran evaluar y comparar las economías de los tres países.22

A diferencia de su antecesor, la Clasificación Mexicana de Actividades y Productos (CMAP), el SCIAN es un sistema de clasificación desarrollado según un principio único de agregación, en el cual las unidades de producción con procesos de producción similares deben estar agrupadas. En otras palabras, las clasificaciones de las actividades económicas fueron construidas con base en un solo concepto: el de función de producción, que asegura su consistencia y evita la arbitrariedad. En su diseño se dio especial atención a la clasificación de actividades económicas nuevas y emergentes, actividades de servicios, en general, y actividades enfocadas a la producción de tecnologías avanzadas. No obstante, reconociendo que las actividades aparecen y desaparecen con el tiempo y en función de los avances tecnológicos, el SCIAN se discute y se actualiza cada cinco años. En un marco trilateral, se añaden o cambian clasificaciones que atañen a los tres países, pero se mantiene la flexibilidad para llegar a acuerdos bilaterales y hasta unilaterales.

21 No abarcamos los CAB anteriores ya que corresponden a la época anterior al SCIAN, cuya relevancia dejó de tener cierto interés.

22 Para mayor información del SCIAN, se recomienda INEGI (2002 y 2018).

El SCIAN divide a la economía en 20 sectores, mientras que las clases de actividad que forman tales sectores están agrupadas según su función de producción. De los 20 sectores, cinco son esencialmente productores de bienes y 15 son por completo productores de servicios. La primera versión del SCIAN fue de 1997, que realmente no pudo ser aprovechado de inmediato por el INEGI, ya que involucraba un rediseño de una gran cantidad de sus encuestas encaminadas a la construcción de indicadores económicos dentro y fuera del SCNM. La segunda versión -de 2002- fue la primera que utilizó el INEGI para el CAB 2003. Por ejemplo, el SCIAN 1997 introdujo el sector 51 Información en medios masivos, que antes no existía como sector en ningún clasificador. Para el SCIAN 2002, el sector 51 fue reestructurado al incluir los servicios que tienen que ver con internet.

En este sentido y como se comentó con anterioridad, el CAB 2003 fue un rompimiento total con las series anteriores. El cambio fue radical, ya que el CMAP consistía en nueve grandes divisiones, nueve divisiones industriales y 73 ramas de actividad; mientras que el SCIAN en su momento abarcaba 20 sectores, 94 subsectores, 304 ramas, 617 subramas y 1 049 clases de actividades económicas. Para la última versión del SCIAN (2018), que se utilizará para el siguiente CAB 2018, son 306 ramas, 615 subramas y 1 084 actividades económicas.

El rompimiento con la CMAP no solo abarcaba un mayor desglose para el PIB, sino además tiene reclasificaciones de algunos servicios en las actividades primarias y secundarias, por lo que ni siquiera las tres grandes agrupaciones de actividades son comparables con las series anteriores. El CAB también implicó cambios en el ámbito de la producción, los cuales modificaron la relación con los componentes del PIB por el lado del gasto. Por ejemplo, el sector de la construcción era compatible con el componente de construcción que formaba parte de la Inversión Fija Bruta (IFB). Pero con la nueva clasificación, el sector 23 Construcción solo abarca actividades propias del sector, por lo que se clasifican actividades de construcción propias en cada sector correspondiente. Por ejemplo, si Pemex construye un gasoducto, se va a clasificar en el sector 21 Minería, donde se clasifican las actividades petroleras. Por lo mismo, con el SCIAN, el INEGI tiene que tomar todas las actividades de construcción, independientemente del sector en que se clasificó, para sumar el componente de construcción dentro de la IFB, que obviamente será mayor a la clasificada en el sector 23.

2.2. CAB de 2003 a 2008

El CAB 2008 fue el primero basado en el “Manual del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN)” de 2008. De hecho, México fue el cuarto país en realizar su cambio de base con este manual a nivel mundial. Además, involucró ciertas adaptaciones que provenían de la versión SCIAN 2007, como cambio de nombres del sector 55 de Dirección de Corporativos y Empresas a simplemente Corporativos, y del sector 93 de Actividades de gobierno a Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales. Se introdujo una mayor desagregación de maquinaria y equipo y de construcción en la IFB y, por primera vez, se presentó un indicador mensual del consumo privado.

En la versión anterior se calculaban los servicios bancarios imputados, que funcionaban como cierto tipo de discrepancia estadística entre la suma de los sectores y el PIB total. Con el CAB 2008, se cambió la metodología de este cálculo, por lo que se le empezó a llamar Servicios de intermediación financiera medidos indirectamente. Anteriormente, por el lado de los componentes del gasto, la variación de existencias estaba agregada a la discrepancia estadística que existía entre la suma de los componentes de gasto y el PIB total. Con el CAB 2008, el INEGI desagregó los dos componentes para introducir por primera vez un cálculo específico del cambio en inventarios. También se cambió la manera de estimación de los servicios de alquiler de vivienda imputados, dejando de utilizar el método de autoevaluación, por lo cual el valor agregado pasó a ser el doble del que se tenía con anterioridad.

El “Manual del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN)” de 2008 contenía 57 recomendaciones relacionadas a mejorías en la cobertura, divulgación y cálculo, de los cuales el INEGI logró cumplir con 45, además de atender los acuerdos de la segunda fase del Data Gaps Initiative del G-20 y el Report on the Observance of Standard and Codes (ROSC). Con este CAB, el INEGI empezó a publicar el PIB real y el nominal en la misma fecha y se comprometió a seguir actualizando el año base cada cinco años.

2.3. CAB de 2008 a 2013

Cuando el INEGI adaptó el esquema del SCIAN que clasifica el PIB en 20 sectores, presentaba los dos sectores de comercio (el 43 de comercio al por mayor y el 46 de comercio al por menor) como un solo sector: Comercio 43-46, por lo que realmente presentaba 19 sectores. Con el CAB 2013 desagregó los dos sectores por primera vez. Desde un comienzo, el SCIAN consideró la clasificación de los dos sectores de comercio por su destino final: si la venta es a un intermediario se clasifica como al por mayor, mientras que si es a un consumidor final se considera al por menor.23

Con el CAB 2013 desaparecieron los servicios de intermediación financiera, que funcionaban como variables de ajuste, para emplear por primera vez una metodología de reasignación de su participación por sector. Se aplicó la cuarta edición del SCIAN de 2013 y se introdujo un nuevo indicador trimestral de ahorro bruto. Se incorporaron las modificaciones derivadas de la implementación de la sexta edición del “Manual de la Balanza de Pagos y Posición de Inversión” y se incrementó la cobertura de la economía informal de 250 clases identificadas en la base 2008 a 300 clases. También se mejoró el cálculo de la variación de existencias a partir de la distribución del valor entre los productos y las materias primas.

23 Por lo mismo, no se debe confundir y mucho menos llamar el comercio al por menor como menudeo y el comercio al por mayor como mayoreo. Son conceptos completamente diferentes.

Cuadro 2
Clasificación del PIB base 1993 según sus nueve grandes divisiones

Fuente: INEGI

Cuadro 3
Cambios en la estructura con los CAB

1/ Para obtener el
100% hay que descontar
1.2% por servicios
bancarios imputados.
2/ Para los mismos fines, se debe restar 1.7% de servicios de intermediación financiera medidos indirectamente.
Fuente:
INEGI. La estructura de
1993 no es comparable con los años posteriores ante el cambio en el sistema de clasificación industrial.

Posiblemente una de las mejorías más importantes con el CAB 2013 fue la eliminación del uso del año calendario que abarcaba tres años distintos por una medición del año calendario. Con este cambio, se eliminaron las diferencias entre el PIB anual y el PIB trimestral para publicar una sola serie del PIB consistente entre sus frecuencias trimestrales y anuales. Finalmente, se incorporaron diez más de las recomendaciones del “Manual del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN)” de 2008 para alcanzar 55 de las 57 recomendaciones.24

El cuadro 2 presenta la desagregación del PIB en sus nueve grandes divisiones antes de la introducción del SCIAN, mientras que el cuadro 3 presenta los cambios en la estructura de los tres grandes grupos de actividad con cada CAB. Al comparar ambos cuadros, se aprecia la modificación radical en la desagregación de los sectores. Por su parte, el cuadro 4 presenta la nueva clasificación que se introdujo con el SCIAN y cómo han evolucionado los 20 sectores con los tres CAB discutidos.

24 En el boletín de prensa de la presentación del nuevo CAB, el INEGI dijo que las dos recomendaciones faltantes dependían del Banco de México.

Cuadro 4
Cambios en las ponderaciones de los 20 sectores del PIB a partir del SCIAN

1/ El numeral del sector corresponde a la base 2013.
2/ Para la base 2003, los sectores de actividad económica 55 y 93 tienen el nombre de Dirección de Corporativos y Empresas y Actividades de Gobierno, respectivamente. También se deben considerar los Servicios de intermediación financiera medidos indirectamente.
3/ El renglón de Comercio aplica para la base 2003 y 2008, mientras que para la base 2013
es resultado de sumar los porcentajes de comercio al por menor y al por mayor.

Cuadro 5
Cambios en el PIB nominal con cada CAB

Fuente:
INEGI

El recuento de los últimos tres CAB resalta algunos de los cambios introducidos en cada ocasión, pero no abarca su totalidad. El razonamiento es que no es necesario conocer todos los cambios, pero sí estar conscientes de que los CAB implican mucho más que una actualización de la estructura económica del país. No obstante, cada cambio involucra la actualización de la estructura productiva, eliminando o minimizando sectores que van perdiendo relevancia y agregando o ampliando sectores que van ganando importancia. Por lo mismo, cada CAB involucra un incremento en el PIB nominal calculado. En el cuadro 5 se presentan los cambios registrados en el PIB cada vez que se introdujo una actualización en los seis últimos CAB. Se puede observar que los cambios en las últimas dos actualizaciones son más pequeños que las anteriores. En principio, esto se debe a la más corta distancia entre cada actualización en estos casos y a la nueva estructura del SCIAN.

3. La estimación oportuna

Si nos comparamos con Estados Unidos, encontramos que la gran mayoría de los indicadores económicos se divulga con mayor oportunidad en ese país que en México. Por ejemplo, la producción industrial de septiembre de 2020 fue dada a conocer por la Reserva Federal el 16 de octubre, prácticamente dos semanas después de haber terminado el mes. En cambio, el INEGI dio a conocer la misma información respecto al mismo mes hasta el 11 de noviembre, casi a las seis semanas de haber concluido el mes. En Estados Unidos, el Bureau of Labor Statistics (BLS) da a conocer la tasa de desempleo el primer viernes del mes, mientras que en México, el INEGI da a conocer el mismo dato tres semanas después. Si bien es cierto, que parte de la diferencia en fechas se debe a las semanas en que se levanta la encuesta correspondiente, también tiene que ver mucho con la compensación o contrapartida entre precisión y oportunidad.25 Mientras que en Estados Unidos, las instituciones que producen las estadísticas han favorecido la oportunidad, en México se le ha dado más importancia a la precisión.

En Estados Unidos, el Bureau of Economic Analysis (BEA) publica tres diferentes estimaciones del PIB, a los 30, 60 y 90 días después de haber concluido el trimestre. Cada estimación se realiza con la información disponible en el momento, por lo que la segunda estimación es más precisa que la primera, mientras que la tercera incorpora más información que la segunda. La idea detrás de esta forma de estimaciones continuas es primero dar a conocer una estimación “avanzada” para dar una idea muy oportuna de su crecimiento, y después se irá precisando el cálculo en la medida que se tiene más información.

25 Lo que en inglés se conoce como trade-off.

En cambio, en México se realiza lo que el INEGI llama el “cálculo tradicional”, que espera a contar con prácticamente toda la información necesaria antes de dar a conocer la cifra. De esta manera, el INEGI divulga el PIB del trimestre aproximadamente 50 días después de haber concluido el trimestre. Sin embargo, con la llegada de Eduardo Sojo a la presidencia del INEGI, en 2008, se empezaron a investigar metodologías que pudieran proporcionar una estimación adelantada y confiable del PIB. Después de varios años de investigación, experimentación y afinación, el INEGI logró introducir por primera vez en 2015 una estimación oportuna, que sin sustituir al cálculo tradicional, adelanta por 22 días el crecimiento probable del PIB y sus tres grupos de grandes actividades (primarias, secundarias y terciarias).

La técnica consiste en utilizar la información disponible al momento de la estimación, la cual integra dos de los tres meses del trimestre y aproximadamente 26% del tercer mes. Lo que resta de la información se estima mediante la combinación de distintas técnicas y modelos econométricos, como modelos autorregresivos de rezagos distribuidos, vectores autorregresivos y de corrección de error, modelos de estado-espacio con suavizamiento exponencial y proceso de ARIMA.26

Resulta importante resaltar que el INEGI adelanta las tasas de crecimiento real estimadas, tanto las anuales de sus series originales como las trimestrales de sus series ajustadas por estacionalidad, pero sin divulgar las cifras del PIB del periodo. Esto es porque pudiera ser que las cifras de los periodos anteriores se actualizan y las tasas divulgadas no necesariamente corresponden a las cifras anteriores. Al divulgar las cifras del PIB correspondientes al cálculo tradicional tres semanas después, se desechan las tasas oportunas para sustituir todo con las cifras y tasas del cálculo tradicional.

En complemento para contar con estadística oficial oportuna, el 21 de octubre de 2020, el INEGI presentó el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE). Este indicador consiste en técnicas econométricas de nowcasting, las cuales están en un punto medio entre aquellos modelos de ajuste que disponen de toda la información contemporánea para estimar una variable y los modelos de pronóstico, o forecasting, que usan información pasada para inferir el futuro. El IOAE permite tener estimaciones oportunas con un nivel de precisión aceptable de las variaciones anuales y del nivel ajustado por estacional del IGAE total y de las actividades económicas secundarias y terciarias, así como del intervalo de confianza al 95% de estas estimaciones.27 Para la construcción de este indicador se incluyen no solo variables de alta frecuencia y oportunas de fuentes tradicionales de información, como la producción industrial o el agregado monetario M4; sino que además se consideran fuentes no tradicionales como búsquedas de internet en Google o datos de movilidad de la población usuaria de redes sociales como Twitter. 28

Este indicador se publicará tres semanas después de cierre de cada mes por lo que, dado que el IGAE se publica a las ocho semanas de dicho cierre, el IOAE se va anticipar en cinco semanas a la publicación del IGAE correspondiente a un mes previo al periodo que está transcurriendo. En la publicación del IOAE se incluirá la estimación para los dos meses posteriores al cierre de la última cifra publicada. Por ejemplo, en su lanzamiento en octubre de 2020, el indicador proveyó estimaciones para agosto y septiembre. Para la primera cifra mostró oportunidad de una semana y para la segunda de cinco semanas, como se mencionó antes. Algo que es muy importante mencionar es que la publicación del IOAE no reemplaza a la publicación del IGAE ni a la de otro indicador, como el crecimiento oportuno del PIB mencionado anteriormente, sino que es un complemento que parte de la inferencia estadística.

26 Para mayor detalle de cómo se realiza la estimación oportuna, véase INEGI (2015b).

27 En el volumen III de estas lecturas, se tendrá un texto con una explicación detallada de cómo funcionan estos modelos y todo lo que implica la estimación
del IOAE.
28 Para más detalle sobre la información de este índice se puede consultar: Enlace

4. El PIB por el lado del gasto

Los componentes del PIB por el lado del gasto se describen mediante una de las ecuaciones más conocidas de los libros de texto de macroeconomía:

PIB = C + I + G + V + X – M

Donde:
      C = Consumo privado o de los hogares
      I = Inversión Fija Bruta (tanto pública como privada)
      G = Consumo del gobierno (gasto corriente)
      V = Variación de inventarios (también conocida como cambio en existencias)
      X = Exportación de bienes y servicios
      M = Importación de bienes y servicios

Esta ecuación tan simple merece varios comentarios. De entrada, muchas personas la han interpretado en forma equivocada, pensando que las importaciones le restan al crecimiento del PIB,29 siendo el caso justamente lo contrario; entre más se importa más crecimiento se observa, ya que es un insumo que complementa la producción interna. La única razón por la que se resta en la ecuación es que nunca se debería haber contabilizado en un principio. Sin embargo, no se cuenta con el desglose exacto de cada componente: de cuánto proviene de origen nacional y cuánto de origen importado. Dado que nos referimos al producto interno, la suma debería ser el consumo de bienes y servicios de origen interno, más la Inversión Fija Bruta de construcción, maquinaria y equipo de origen interno, más el consumo público de bienes y servicios de origen nacional, más exportaciones netas de insumos importados, es decir, es la suma del gasto en bienes y servicios exclusivamente de origen interno. Por lo mismo, un crecimiento positivo de las importaciones responde a una demanda agregada mayor y complementa el crecimiento económico de un país.

29 El caso más notorio es el de Donald Trump, expresidente de Estados Unidos (2016-2020), quien manifestó, en numerosas ocasiones, que había que minimizar las importaciones para poder tener mayor crecimiento en el PIB.

Cuadro 6 
Producto Interno Bruto y componentes de la demanda agregada
Miles de millones de pesos de 2013

Fuente:
INEGI con cálculos propios.

En este sentido, dado que cada uno de los componentes de la ecuación incluye bienes importados, no es válido hablar de la relación del consumo privado como proporción del PIB o la Inversión Fija Bruta (IFB) como proporción del PIB. En cualquiera de esas relaciones, el denominador no es consistente con el numerador. Por ejemplo, el consumo privado como porcentaje del PIB de 2019 es de 67.7%, sin embargo, el numerador incluye los bienes de consumo importados, mientras que el denominador no los incluye. Por tanto, las relaciones de estos componentes se deben reportar como proporción de la demanda agregada, tal como se muestra en el cuadro 6.

Incluso, cuando hablamos de los componentes del PIB por el lado del gasto, siempre debemos tener en mente que contienen importaciones. Así se puede apreciar que el componente más grande de la demanda agregada es el consumo privado (49.4%), seguido por las exportaciones (27.0%) y la IFB (14.1%).

Otro punto necesario a considerar es con relación a las exportaciones e importaciones en la ecuación. No son equivalentes a la balanza comercial, ya que incluyen servicios30 y son expresados en pesos reales. El PIB busca medir el volumen de bienes y servicios que exportamos, mientras que la balanza comercial registra la cantidad de dólares que recibimos por lo que exportamos. Por lo mismo, la diferencia proviene del tipo de cambio, del deflactor de precios de las exportaciones y de los servicios (incluidos en la contabilidad del PIB, pero excluidos de la balanza comercial). Estos tres componentes pueden hacer que el volumen exportado aumente, aunque disminuyan los dólares recibidos, o viceversa. Por tanto, el comportamiento de la balanza comercial no necesariamente se refleja en el PIB.

30 Incluye servicios referidos como no factoriales, como turismo y fletes, pero no servicios factoriales, que son pagos de interés y salarios. Por lo mismo, tampoco corresponde con lo que sería la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Cuadro 7 
Comportamiento anual del PIB y los componentes del gasto
1993-2019: 27 observaciones

Cuadro 8 
Comportamiento trimestral del PIB y los componentes del gasto
1993-2020: 109 observaciones

Fuente:
INEGI.

Con estas aclaraciones, en los cuadros 7 y 8, se puede ver el desempeño de los componentes del gasto a través del tiempo, tanto anual como trimestral. Se puede observar que el componente más estable es el consumo público, seguido por el consumo privado, ya que son los que presentan menos fluctuación en el tiempo. En el otro extremo, se ve que los componentes más volátiles son los correspondientes a la IFB, tanto público como privado, seguido por las exportaciones.

No obstante, se puede observar que el consumo privado es el componente que menos veces ha mostrado una tasa negativa. En la frecuencia anual (27 observaciones), solo ha disminuido en tres ocasiones, mientras que con frecuencia trimestral (109 observaciones), ha mostrado tasas negativas 22 veces. En el otro extremo, encontramos que la inversión pública es el componente con mayores tasas negativas: 15 de 27 años y en 51 de 109 trimestres. De hecho, después de apenas mostrar un crecimiento positivo (0.6%) en 2009, ha disminuido por diez años consecutivos hasta 2019, siendo prácticamente un hecho consumido que registrará una tasa negativa en 2020 (gráficas 4 a 9).

Componentes de la demanda agregada
Miles de millones de pesos de 20131/

Gráfica 4
Consumo de los hogares

I Consumo de los hogares
I Promedio anual

Gráfica 5
Consumo del gobierno

I Consumo del gobierno
I Promedio anual

Gráfica 6
Inversión privada

I Inversión privada
I Promedio anual

Gráfica 7
Inversión pública

I Inversión pública
I Promedio anual

Gráfica 8
Exportaciones

I Exportaciones
I Promedio anual

Gráfica 9
Importaciones

I Importaciones
I Promedio anual

1/ Cifras al segundo trimestre de 2020.

Fuentes:
INEGI con cálculos propios.

También resulta interesante observar que mientras las caídas trimestrales más pronunciadas en el PIB, consumo privado y exportaciones ocurrieron en el segundo trimestre de 2020 (y seguramente las anuales también), las tasas negativas más pronunciadas por la inversión privada ocurrieron en el primer trimestre de 1995 y la de la inversión pública en el segundo trimestre de ese mismo año, por lo que no se espera que la disminución anual de los dos componentes de la IFB sea mayor en 2020 de lo que fue en 1995. En cambio, la caída trimestral más pronunciada para el consumo público se observó en el primer trimestre de 2001 y para la anual en ese mismo año.

En cambio, las tasas máximas para cada componente se observaron en periodos distintos. Para el PIB trimestral fue en el tercer trimestre de 2009 (efecto rebote después de la Gran Recesión) y para el anual en 1997; para el consumo privado trimestral se observó en el segundo trimestre de 1994 y el anual en 1997; para el consumo público trimestral fue en el segundo trimestre de 2020 (sorprendentemente), mientras que el máximo anual se observó en 1999; la inversión pública trimestral tuvo su mejor actuación en el primer trimestre de 1994 y la anual en 2000; la inversión privada trimestral creció su máximo en el primer trimestre de 1996 y la anual en 1996; y finalmente, las exportaciones trimestrales tuvieron su mejor comportamiento en el primer trimestre de 1996 y su mejor desempeño anual en 2010.

Los componentes del gasto son posiblemente los mejores indicadores analíticos para entender el comportamiento del desenvolvimiento económico. Sin embargo, pertenecen a la familia de indicadores de mayor rezago en cuanto a su divulgación, ya que se da a conocer aproximadamente 79 días hábiles después de haber concluido el trimestre. Los indicadores mensuales de consumo privado y de IFB se publican después de que prácticamente todos los indicadores mensuales ya se conocen, mientras que los componentes del PIB por el lado del gasto se dan a conocer un mes después del cálculo tradicional del PIB

5. ¿Cuál es la mejor tasa?

Me gustaría terminar con una advertencia final, en cuanto a las tasas que utilizamos para analizar el cambio en el tiempo del PIB. Muchos analistas usan la tasa anual para describir el comportamiento del trimestre. Sin embargo, la tasa anual abarca cuatro trimestres, no uno, por lo que una interpretación descuidada puede llevar a un análisis equivocado. Lo recomendable es concentrarse en la tasa trimestral utilizando cifras ajustadas por estacionalidad para analizar el comportamiento en el margen y después utilizar la comparación anual para, simplemente, señalar qué tan arriba o abajo se ubica el PIB del trimestre con relación al mismo trimestre del año anterior.

También es importante estar consciente de la diferencia entre una tasa anual y una tasa anualizada. La primera mide el cambio relativo registrado en cuatro trimestres, mientras que la segunda se refiere al cambio relativo hipotético que pasaría en un año si todos los trimestres crecieran igual al trimestre bajo lupa. El cálculo de la primera es el cambio absoluto entre el trimestre actual y el mismo trimestre del año anterior con relación al trimestre de arranque, referido como trimestre base:

En esta tasa resulta esencial poner cuidado en las bases de comparación (trimestre t-4), ya que muchas veces el cambio se explica más por el cambio de base que por el cambio en el trimestre t.

En cambio, la tasa anualizada es el cambio del trimestre en el margen con cifras desestacionalizadas (respecto al trimestre anterior), elevado a cuatro, para calcular cuánto sería la tasa anual si es que observáramos el mismo cambio en cuatro trimestres consecutivos:

Donde:

Un error muy común es calcular la tasa anualizada simplemente multiplicando la tasa trimestral por cuatro. Pudiera ser una buena aproximación para una tasa pequeña, pero entre más grande es la tasa trimestral mayor será el error.

La tasa anualizada sirve muy bien para dimensionar una tasa trimestral. Si la tasa trimestral es 1.0%, ¿cuánto sería el crecimiento en un año si todos los trimestres crecieran al 1.0%? La respuesta, 4.06%, es más intuitiva ya que podemos dimensionar mejor el alcance del crecimiento en su equivalencia anual. Pero, ¿por qué es muy relevante en cuanto al crecimiento del PIB? Principalmente, porque en Estados Unidos divulgan los datos trimestrales del PIB mediante tasas anualizadas, siendo que casi los demás países utilizan tasas trimestrales.31 Muchos analistas y periodistas, al no conocer esta diferencia fundamental para divulgar la información, han cometido el error de pensar que México creció más que Estados Unidos en un trimestre dado, cuando en realidad ocurrió justo lo contrario.32

31 Heath (2014).

32 Esto no es para nada trivial. Me ha tocado a través de las últimas tres décadas corregir a un sinnúmero de analistas que han cometido este error, incluyendo economistas que respeto mucho, empezando por un subgobernador en turno del Banco de México (hace más de 20 años).

Conclusiones

En esta lectura se vio la medida más comprensiva de la actividad económica del país y el mejor indicador para entender su comportamiento general: el PIB, conocido como “El rey de los indicadores”. Justo por su importancia, se ha tenido la exigencia de contar con una serie histórica larga, para así entender mejor los cambios estructurales de la economía, estudiar más a fondo la evolución de la actividad económica y encontrar patrones en el pasado que pueden ayudar a anticipar trayectorias futuras. Sin embargo, encontramos que el INEGI ha interrumpido la continuidad de sus series en múltiples ocasiones con cambios en el año base, buscando introducir mejorías y actualizaciones, pero limitando la comparabilidad a través del tiempo. Aun así, vimos que se pueden reconstruir las series largas (mediante supuestos a veces heroicas) para obtener una anual a partir de 1895 hasta hoy en día.

Buena parte del problema fue el cambio de año base de 1993 a 2003, ya que involucró un rompimiento fundamental con el pasado al adoptar el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) en sustitución de la Clasificación Mexicana de Actividades y Productos (CMAP) a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. No obstante, las modificaciones involucraron las desagregaciones del PIB, mas no la medición del PIB total. Ante la importancia de los cambios de base, se vio cuáles han sido las mejoras introducidas en cada uno de los últimos tres.

Enseguida, se vio la estimación oportuna del PIB, una nueva medición introducida en 2015 para adelantar la divulgación del crecimiento de la actividad económica cada trimestre por un espacio mayor a tres semanas. Mediante técnicas econométricas, se estima aproximadamente 25% de la información todavía no disponible para completar el retrato y así tener una cifra más oportuna sin una pérdida importante de precisión. Gracias a esta estimación, México publica la primera aproximación al PIB de cada trimestre en el mismo tiempo que Estados Unidos, China y otros países. También se vio que el esfuerzo por contar con información oportuna se ha extendido a la utilización de modelos econométricos de nowcasting, los cuales permiten contar con inferencia estadística complementaria sobre cuál será la variación del IGAE con una mayor anticipación.

Después se estudió la evolución del PIB desde 1993 a la fecha mediante el examen de los componentes del PIB por el lado del gasto. En necesario recalcar que cada uno de estos componentes contiene una parte de producción importada, por lo que suman la demanda agregada y no el PIB. Se vio que la evolución de las exportaciones de la balanza comercial no corresponde con la del PIB, dado que la primera mide la cantidad de dólares recibida por lo que se exporta, mientras que la segunda calcula la cantidad de bienes exportados independientemente de cuántos dólares se recibieron.

Finalmente, concluyo con uno de mis temas recurrentes desde hace ya por lo menos tres décadas: cuáles son las tasas que deberíamos utilizar para analizar el cambio en el tiempo del PIB.

7

Bibliografía

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