Inflación: El cálculo estadístico de una enfermedad social

Javier Salas*

Ingeniero Industrial, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Maestro en Economía por la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, y doctor en Economía por la misma institución. Fue profesor de Macroeconomía y Econometría en la Universidad de Nuevo México en Estados Unidos; y en México, fue profesor de Microeconomía y Econometría en la Universidad Anáhuac. También fue profesor de Econometría en la Universidad Iberoamericana. Asumió diversas jefaturas, subgerencias y gerencias en el Banco de México (Banxico). Fue director de Análisis Macroeconómico en el Banxico, cargo en el que permaneció tres años. Por su preparación y dedicación fue nombrado director de Precios, Salarios y Productividad, también en el Banxico, de 1999 a 2010. De 2011 a 2020 fue director de Estudios Económicos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD).

* Agradezco el invaluable apoyo de mi colega Juan Pablo Flores y su equipo en la elaboración de esta lectura.

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LECTURA

Introducción

Estimado lector quizá se preguntará porqué el título de esta lectura. La razón es que el cálculo estadístico de la inflación requiere procesar 318 000 cotizaciones que se obtienen, mensualmente, con una metodología bien definida de aceptación internacional. Por otra parte, la inflación es vista como una enfermedad social y es nociva porque corroe los salarios a todos los niveles de la sociedad.

Así, en esta lectura se presenta la metodología para elaborar el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de una manera accesible, sin importar si se cuenta o no con formación analítica o matemática. Se señalan los cuidados que se deben tener en los requerimientos de cada bloque informático que se emplea para construir dicho índice, evitando que se produzcan sesgos o desviaciones en la medición de los precios. Cabe señalar que las posibles fallas en el cálculo pueden ser por descuido humano, por no seguir correctamente las reglas y los criterios de cotización, o por catástrofes como la pandemia de salud por la que atraviesa el mundo y que, en México, está impidiendo la continuidad de los levantamientos de precios.

El INPC es un indicador económico fundamental, ya que mide la trayectoria agregada de los precios y las cotizaciones de un número predeterminado de bienes y servicios que se negocian recurrentemente en una economía. A partir del INPC se calcula la inflación, que es la variación de los precios y las cotizaciones en un periodo determinado.

El INPC se emplea para deflactar valores nominales obteniendo los valores reales de indicadores como los salarios, las tasas de interés y la actualización de contratos como rentas de inmuebles, entrega de mercancías o penalizaciones por multas.

El 28 de julio de 1989, el Banco de México (Banxico) publicó por primera vez, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el Índice Nacional de Precios al Consumidor quincenal. Este indicador coadyuvó a frenar el desbordamiento de los salarios por la hiperinflación, la cual fue consecuencia de los ajustes cambiarios que se venían registrando desde 1982.

La inflación calculada, a partir de un cociente de dos observaciones del INPC, puede abarcar amplios periodos: desde una quincena hasta varios años dentro de los valores de publicación del INPC. En el cálculo de la inflación, los periodos largos se emplean para actualizar los datos de contratos que quedaron rezagados en el tiempo.

El INPC debe contar con una metodología robusta e información confiable. Al aplicarse en todo el país está sujeto a críticas, ya que habrá quienes argumenten que esta medición no aplica en su caso por tener una canasta de consumo en particular y que no necesariamente coincide con la del indicador. Por ello, la metodología de elaboración del INPC se está mejorando continuamente para darle mayor realismo y transparencia.

En 1968, se inició en el Banxico el cálculo del INPC y a partir del 15 de julio de 2011 pasó a ser responsabilidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que continúa publicándolo a la fecha. Cabe señalar que, en mayo de 2001, el Banxico obtuvo la certificación ISO-9000 del indicador para dar mayor confiabilidad a su metodología. También hay que decir que esta estrategia ha sido extremadamente útil porque permite tener un mayor control de la información.

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1. Metodología de cálculo del INPC

La metodología de cálculo del INPC requiere varios bloques de información. A continuación, se explicará cada uno de ellos. En la descripción se destaca la estrategia para su puntual cumplimiento y se ejemplifican las posibles problemáticas o sesgos que se generan en caso de existir desviaciones en las reglas establecidas. Los bloques son:

  1. Ponderadores
  2. Cobertura geográfica: ciudades y conglomerados
  3. Muestra: genéricos y específicos 
  4. Presentaciones del INPC
  5. Geometría de la inflación
  6. Fórmula de cálculo
  7. Año base

1.1. Ponderadores

Un aspecto fundamental de un índice de precios es la obtención de los ponderadores que cuantifican porcentualmente los bienes y los servicios que consumen las familias. Este es un problema muy amplio por las diferencias de ingreso entre los diversos grupos sociales, así como por su distribución geográfica y sus preferencias. Por esta razón se aplican encuestas de amplia cobertura como la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) y la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGASTO), que se dedican a medir estas características. Ambas son organizadas por el INEGI.

Dado que las encuestas referidas constan de más de 750 conceptos es necesario realizar agrupamientos para construir los genéricos que integran el INPC. Cabe señalar que los subíndices del INPC tienen una participación porcentual en el indicador. Al interior de los subíndices se tienen los genéricos, que también tienen una participación porcentual en el mismo. Finalmente, los conceptos específicos son aquellos que integran un genérico y se obtienen a partir de levantamientos de cotizaciones en campo o de alguna metodología para imputar su valor, como es el caso de la vivienda propia, que se obtiene a partir de una muestra de rentas.

En la figura 1 se muestra cómo se integra el INPC, desde el dato agregado hasta el concepto más desagregado, que es el específico.

Figura 1
Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC)

Fuente:
Elaboración propia.

Los ponderadores cambian con el tiempo, por lo que es necesario actualizarlos cada que se tiene nueva información derivada de las encuestas. En algunos casos, los ponderadores pueden dar lugar a cambios significativos en la inflación. Por ejemplo, el genérico jitomate, que forma parte del subíndice de agropecuarios y que en la base 1994 del INPC tenía un valor de 0.96, en el último cambio de base a la segunda quincena de julio de 2018, su ponderador se redujo a 0.50. Cabe señalar que un vegetal de alta volatilidad en su precio imprime variaciones severas a la inflación.

1.1.1. Problemática de los ponderadores

Dado que el año base del INPC y sus ponderadores se actualizan, deseablemente en lapsos que pueden ir hasta cinco años, los ajustes bruscos en estos parámetros dan lugar a una medición poco realista de la inflación. Un caso extremo es la pandemia de salud que está ocurriendo en el mundo y que está originando alteraciones significativas en los patrones de consumo de las familias debido a la caída de los salarios, la falta de empleo y el riesgo sanitario.

La crisis de salud está ocasionando un cambio en las preferencias por consumir más alimentos y medicinas, y menos ropa y calzado, por señalar un ejemplo. No queda claro cuánto va a durar esta situación y si al final las preferencias van a regresar a los valores precrisis o habrá un ajuste definitivo que requiera actualizar la base y los ponderadores del INPC, como seguramente va a ser el caso.

1.2. Cobertura geográfica: ciudades y conglomerados

El INPC amplió su cobertura geográfica de 46 a 55 ciudades en el cambio de base a la segunda quincena de julio de 2018. Las nueve ciudades que se incorporaron son medianas y pequeñas, dado que con el tiempo las poblaciones aumentaron su tamaño. Hay que decir que el Código Fiscal de la Federación requiere que se cubran los tres tipos de localidades: pequeñas, medianas y grandes.

El peso de las ciudades en la estructura del INPC se calcula de acuerdo con el gasto familiar. Cabe señalar que para ampliar el concepto de gasto familiar se aplica la definición de conglomerado. Es decir, a la ciudad que aparece señalada en el INPC se le adicionan los municipios aledaños con características y tamaño de población similar. Un ejemplo claro de conglomerado es el de Matamoros, Tamaulipas que aparece como ciudad del INPC donde se cotizan bienes y servicios, pero se le adiciona el gasto familiar de Reynosa y Laredo por lo que las poblaciones fronterizas tienen mayor representatividad en el gasto. Esta estrategia solo se aplica en ciudades pequeñas y medianas, ya que las grandes están autorepresentadas.

Tabla 1
Tamaño de las localidades

Fuente:
Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los tamaños de las localidades, que se consideran según su población, se observan en la tabla 1.

Para cubrir el recorrido de las cotizaciones del INPC en las ciudades pequeñas, las fuentes de información pueden no estar completas, por lo que tienen que reforzarse con ciudades aledañas de tamaño mediano o grande. Debido a ello, no se cumple con el criterio de obtener cotizaciones de ciudades pequeñas en su totalidad. Sin embargo, las familias acuden a ciudades de mayor tamaño para satisfacer su canasta de consumo. Por ejemplo, esto ocurre en la ciudad de Cortázar, que por ser pequeña está prácticamente conurbada con Celaya, Guanajuato. Se cotiza en ambas localidades. Lo mismo pasa con Huatabampo, que también se cotiza en Ciudad Obregón, Sonora.

1.3. Muestra: genéricos y específicos

El INPC consta de una muestra de 299 genéricos con un criterio de que el peso mínimo en la canasta sea de por lo menos 0.01%. De esta manera, los genéricos tienen una participación porcentual en la construcción del indicador.

Al interior del genérico se tienen valores específicos, que son los que se cotizan dando un valor numérico al genérico. El número de específicos es en función de la participación porcentual del genérico en el INPC: entre más elevada sea ésta, mayor será el número de observaciones que se incorporan en el cálculo. Se debe tener cuidado en la cotización de los específicos manteniendo las características del producto señaladas en la hoja de cotización en cuanto a su composición, capacidad y presentación.

Gráfica 1
Caso del huevo
Variación anual en porcentaje

I INPC1/ I INPP2/

1/ INPC: Índice base segunda quincena de julio de 2018 = 100
2/ INPP: Base julio 2019 = 100 (Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte [SCIAN] 2013).

Fuente: ANTAD con información del INEGI.

Por ejemplo, el huevo tiene un ponderador de 0.71 y los específicos pueden ser de las variedades blanco o rojo de diferentes marcas como Tehuacán, Bachoco, Aurrera, Mamá Gallina, etcétera. Otro ejemplo es el jitomate con ponderador de 0.50 y se cotizan sus variedades: bola, saladette, guaje, etcétera. El mismo criterio se aplica a otros genéricos de bienes y servicios.

Los genéricos de alimentos y bebidas, servicios turísticos en paquete y transporte aéreo se cotizan semanalmente dada su variabilidad de precio. Las prendas de vestir y calzado; los muebles y accesorios, así como el servicio médico, de forma quincenal. El genérico seguro de automóvil se cotiza trimestralmente y las rentas de inmuebles de manera semestral.

1.3.1. Problemática de la muestra

Para elegir los específicos y sus puntos de venta se debe tener extremo cuidado en el trabajo de campo para elegir fuentes representativas que reflejen en dónde compran las familias. Esta información se puede obtener de la ENIGH o de la ENGASTO.

Un caso concreto que produjo un sesgo a la baja en la medición de la inflación ocurrió en mayo de 2013 con la cotización del huevo. En ese mes, por la epidemia aviar, el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) registró un aumento de precios de 123.88, en tanto que el INPC fue únicamente de 50.52.

Lo que ocurrió fue que la ENIGH reportó que 80% del huevo se adquirió en el mercado público o estanquillo y 20% en autoservicio del canal moderno. Pero en ese año, la muestra empleada tenía las proporciones invertidas. Así, para los autoservicios resultó conveniente mantener el precio del huevo bajo y estable por ser un artículo “gancho”. En contraste, en el mercado tradicional -donde se compra y se vende-, se reflejó el aumento de cotización, medido por el INPP, debido a la escasez de huevo producida por la crisis. De esta manera, se produjo una subestimación en el precio del huevo y del INPC, en tanto que el INPP reflejó el aumento medido a pie de granja productora (gráfica 1).

Tabla 2
Clasificación de bienes y servicios

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

Otro ejemplo es la cerveza, producto que en momentos los productores han cambiado la capacidad de sus presentaciones. Una reducción de la capacidad da lugar a mayor inflación y viceversa y si el investigador de precios no tiene cuidado en registrar el volumen y reportar este cambio se originará un error por las variaciones en las características del específico. Cabe señalar que los específicos se miden en kilogramos o en litros, según sea el caso.

Un concepto difícil de medir porque no se declara en la ENGASTO o en la ENIGH es el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco. Suele pasar que el miembro de la familia que responde la encuesta niega su consumo. Debido a ello es necesario acudir a estadísticas auxiliares como las de la producción nacional de bebidas alcohólicas, ajustada por transacciones de comercio exterior e imputar los datos resultantes como genéricos de los diferentes tipos de bebidas. En el caso del tabaco se puede emplear la información de la producción nacional de cigarrillos o las encuestas de adicciones.

Como puede apreciarse, es un trabajo arduo y preciso lo que implica vigilar la continuidad de la muestra en lo que corresponde a la selección de los específicos y los puntos de venta y evitar concentraciones de estos parámetros.

1.4. Presentaciones del INPC

En 1968, la clasificación original empleada para construir el INPC fue por objeto del gasto. Esta metodología distingue entre bienes y servicios y considera los grupos de la tabla 2.

Como puede apreciarse, la canasta del INPC incluye 299 genéricos que, aunque se agrupen de manera diferente, el resultado para la inflación siempre será el mismo. Así, cuando se actualizó el año base de la segunda quincena de diciembre de 2010 a la segunda quincena de julio de 2018, se decidió emplear un clasificador que permitiera homogeneizar la presentación del INPC con la de otros países.

Tabla 3
Clasificación del consumo individual por finalidades

Tabla 4
Estructura según los componentes de la inflación

Fuentes:
ANTAD con información del INEGI.

Por su parte, la Clasificación del Consumo Individual por Finalidades (CCIF) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se desagrega como se observa en la tabla 3.

La CCIF presenta mayor apertura al tener una definición precisa de las divisiones de genéricos, lo que permite hacer comparaciones internacionales de la trayectoria de la inflación. Como ya se mencionó, el resultado de la inflación general medida por el INPC es idéntico al obtenido por objeto del gasto.

Por su parte, la clasificación de la inflación en subyacente y no subyacente es conveniente para el seguimiento de bienes y servicios cuyos precios se mueven por condiciones de mercado (subyacente). Los bancos centrales emplean esta categoría para evaluar cómo la política monetaria -y sus respectivos ajustes a la tasa de interés- pueden tener un efecto y reducir la inflación mediante el canal de crédito.

La inflación no subyacente corresponde a agropecuarios que se ven afectados por el clima, las catástrofes naturales y las plagas, lo que les da volatilidad a sus cotizaciones. Asimismo, los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno fijan sus precios de acuerdo con decisiones de la autoridad que no necesariamente corresponden a situaciones de mercado. En suma, la inflación no subyacente es muy volátil y puede dar lugar a movimientos acentuados de la inflación tanto a la baja como al alza.

El Banxico da seguimiento a esta clasificación de la inflación teniendo como meta que se sitúe en 3% con un intervalo de variabilidad de +/- 1% (tabla 4).

1.4.1. Problemática de la presentación

En esta parte no hay problema con las definiciones de inflación reportadas, ya que las tres que se describieron conducen al mismo resultado para la inflación general. Lo único es que tienen diferentes agrupaciones para medir un propósito en particular.

1.5. Geometría de la inflación

Como ya se mencionó, la inflación calculada a partir del INPC se agrupa tanto en la inflación subyacente como en la inflación no subyacente. La diferencia entre estos dos agregados es que en el primer caso la trayectoria de los precios puede ser afectada por la política monetaria, es decir, las fluctuaciones en la tasa de interés pueden afectar la demanda de los diferentes bienes o servicios que integran el INPC y, en consecuencia, su fijación de precios.

La inflación subyacente se agrupa en los subíndices de mercancías y servicios. La inflación no subyacente se clasifica en productos agropecuarios, energéticos y bienes administrados. Cada uno de los grupos referidos tiene un patrón de comportamiento que se puede tipificar como razonablemente bien definido.

Las diferentes trayectorias geométricas de la inflación pueden agruparse así:

Rampa icono1. Rampa: es una trayectoria en línea recta que tiene una cierta pendiente. La inclinación de la rampa es en función de los salarios, el tipo de cambio, los impuestos, la escasez del bien o servicio, la demanda, etcétera. Puede considerarse que los genéricos que integran la inflación subyacente de mercancías alimenticias y algunos agropecuarios evolucionan de acuerdo con esta forma. En el caso de las mercancías no alimenticias también se sigue un patrón de rampa, aunque con una pendiente menos pronunciada. Un ejemplo de una trayectoria rampa es lo que ocurre con la carne de res (gráfica 2).

Gráfica 2
INPC tipo rampa. Caso carne de res
Base segunda quincena de julio de 2018 = 100

I Índices I Variación porcentual anual

escalon icono2. Escalón: se forma por un cambio discreto en un precio que, posteriormente, se mantiene sin variación a lo largo de varios meses. En realidad, es un “escalón” que afecta a la inflación, pero sin cambio de precio cuando éste se diluye. Un buen ejemplo es el ajuste a las tarifas del Sistema de Transporte Colectivo Metro, que pasó de tres a cinco pesos. Ello da lugar a una inflación de 66.67% en ese genérico, pero 12 meses después cuando se compara la tarifa que quedó fija en cinco pesos, la inflación que se registra es de cero (gráfica 3).

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

Gráfica 3
INPC tipo escalón. Caso del Sistema de Transporte Colectivo Metro
Base segunda quincena de julio de 2018 = 100

I Índices I Variación porcentual anual

escalon icono3. Estacionalidad: este comportamiento ocurre cuando en ciertas épocas del año los precios de un genérico tienden a aumentar y, posteriormente, se ajustan a la baja, una vez que termina el evento. Un caso muy marcado de esta figura es el turismo que en épocas vacacionales (Semana Santa, verano, Navidad) ocasiona incrementos en tarifas de aviones, hoteles, y servicios turísticos en paquete. Pasando las fechas aludidas, las tarifas retornan a su nivel de temporada baja (gráfica 4).

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

Gráfica 4
INPC tipo estacional. Caso de los servicios turísticos en paquete
Base segunda quincena de julio de 2018 = 100

I Índices I Variación porcentual anual

escalon icono4. Volatilidad: corresponde a cambios bruscos, generalmente no anticipables, en la cotización de algún genérico que puede ser ocasionado por fenómenos naturales (lluvia, granizo, heladas, en el caso de frutas y verduras) o epidemias (en el caso de pecuarios). Bajo estas condiciones se tienen cotizaciones que pueden fluctuar al alza o a la baja hasta que no se regulariza la oferta (gráfica 5).

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

Gráfica 5
INPC tipo volátil. Caso del jitomate
Base segunda quincena de julio de 2018 = 100

I Índices I Variación porcentual anual

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

Figura 2
Fórmula de cálculo del INPC

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

1.6. Fórmula de cálculo

El INPC emplea la fórmula de Laspeyres para su construcción. Esta metodología consiste en un cociente del gasto que efectúan las familias en todos los genéricos del indicador ponderados por su participación. La fórmula considera cantidades fijas y solo actualiza los precios del periodo cero en adelante considerando como referencia la periodicidad de cotización, que puede ser quincenal o mensual. La ecuación de la fórmula de cálculo del INPC es la de la figura 2.

El resultado se denomina relativo de precio y puede ser para un genérico en particular o para el INPC, en general. Así, se tienen 299 genéricos que al integrarse por su ponderador forman el INPC. Puede calcularse desde la inflación de un genérico con el cociente del índice respectivo hasta la inflación general medida por el INPC.

1.6.1. Problemática de la fórmula de cálculo

Dado que la fórmula de cálculo del INPC requiere un conjunto de ponderadores fijos en el denominador, éstos pueden cambiar con el tiempo por lo que se requiere una actualización periódica de los mismos con base en la ENGASTO y la ENIGH más recientes. Este ejercicio se realiza, aproximadamente, cada cinco años.

Sin embargo, con la pandemia de salud ocasionada por el virus COVID-19, se ha dado una caída en los salarios, hay desempleo y existe incertidumbre sobre la posibilidad de una pronta recuperación económica, lo que ha ocasionado cambios significativos en los patrones de consumo de las familias. Asimismo, la misma cotización de precios se ha entorpecido ante los cierres de puntos de venta para evitar el contagio por el virus. Es muy probable que se detone el comercio electrónico como estrategia de comercialización, lo cual eventualmente tendrá mayor participación en el levantamiento de precios del INPC.

Es un hecho que lo que está ocurriendo es un cambio violento en la forma de vida y los patrones de consumo de muchas familias y, sin duda, cuando se tenga nueva información sobre la ENGASTO y la ENIGH se podrá evaluar la situación. Cabe señalar que para el cambio del año base a la segunda quincena de julio de 2018 se emplearon la ENGASTO 2012-2013 y la ENIGH 2014, por lo que la actualización de este año base es recomendable.

Gráfica 6 
Índice Nacional de Precios al Consumidor
Base segunda quincena de julio de 2018
Índice general quincenal

Fuente:
ANTAD con información del INEGI.

1.7. Año base

La elección del año base del INPC es un tema delicado, ya que debe ser una referencia con estabilidad económica para evitar que se generen distorsiones en la subsecuente medición de precios. De hecho, el año base consiste en un punto de cálculo en función de la disponibilidad de información de la ENGASTO y la ENIGH y la base de presentación que puede ocurrir un par de años después.

Cuando la base de ponderación no coincide en tiempo con la de presentación es porque una vez obtenida la primera -aplicando la inflación- se proyecta a la base de presentación que inicia con el índice igual a 100. De ahí en adelante la evolución del INPC o de sus genéricos (relativo de precios) representa la evolución de precios que se da en las siguientes quincenas o meses (gráfica 6).

1.7.1. Problemática del año base

La elección de un año base en un contexto de crisis da lugar a sesgos en la medición de precios. Este fue el caso del cambio de base de 1980 a 1994, que se realizó paralelamente a la devaluación de diciembre de 1994. De inicio, ya era necesario cambiar la referencia vigente desde 1980, sin embargo, la ENIGH que se empleó fue la levantada en 1989. En esa oportunidad, los patrones de consumo ya habían cambiado y se profundizaron aún más por los efectos del ajuste cambiario, que llevó la inflación de 7.05 en diciembre de 1994 a 51.97 en el mismo mes, pero de 1995.

Si bien en este ejemplo el cambio de base fue de emergencia por el problema económico es conveniente programar esta revisión con suficiente antelación y con la mejor información para evitar sesgos en la medición futura de la inflación.

Conclusiones

En esta lectura se presentó la metodología de elaboración del INPC de manera accesible, resaltando los aspectos más relevantes que deben cumplirse para tener una medición de precios lo más realista posible. El propósito de dar esta información es por la trascendencia que tiene la inflación para la actualización de un importante número de contratos económicos.

La inflación es un fenómeno que afecta a la sociedad, particularmente, a los grupos sociales de más bajo ingreso. Es por ello que es conveniente distinguir entre inflación y nivel de precios. En muchas ocasiones la inflación puede bajar -incluso llegar a ser cercana a cero-, sin embargo, los precios se pueden mantener altos provocando un desfase con los salarios. De ahí la importancia de entender la geometría de la inflación para evaluar si se trató de una recuperación del salario real o si ésta es únicamente aparente.

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Bibliografía

Heath, Jonathan (2012), Lo que Indican los Indicadores: cómo utilizar la información estadística para entender la realidad económica de México, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México.

INEGI (2018), Índice Nacional de Precios al Consumidor, Documento metodológico, Julio de 2018, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México.

INEGI (2020), “Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC)”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México, Enlace

Salas, Javier (2009), Los índices de precios en México, Banco de México, México.

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